La migración no es un asunto que deba resolver el temor. Debemos comenzar a retomar la razón para colocar en marcha un plan que posibilite una migración segura, ordenada y sostenible

El movimiento natural de la población es una categoría de estudio de la demografía. Aquí se estudian las poblaciones, sus nacimientos, defunciones, hijos nacidos vivos y por supuesto también las migraciones.

Supongo que a usted en el colegio le enseñaron, como a mí, que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y finalmente mueren. Sin embargo, hay algo que no acabaron de explicarnos bien, y es que también los seres vivos, o la mayoría de ellos, migran. Animales de diversas especies migramos de un lado a otro por diferentes razones. Antes de entrar en esas razones, es importante explicar que migrar es un asunto normal y parte de la naturaleza de la gran mayoría de los seres vivientes. Entonces, cuando escuchamos o leamos a quienes señalan que acabaran con la migración, significa que usted está ante un mentiroso o mentirosa, un demagogo y un populista. No sólo porque es imposible detener la migración, sino porque desconoce sus causas y por tanto menos aún podrá diseñar un plan para detenerla.

Las razones por las cuales las personas migramos son variadas. Pero podríamos resumir algunas pocas en lo siguiente: razones económicas, razones de seguridad, y razones climáticas entre muchas otras. Dichas razones se desencadenan por procesos sociales, económicos y políticos que tienen como consecuencia el movimiento de las personas hacia lugares que ofrezcan incentivos ya sea para vivir mejor (económicos), para salvar sus vidas (seguridad) y para eludir las calamidades que amenazan el hábitat (como el clima).

La llegada de la migración supone también otros múltiples efectos, algunas y algunos han escrito esto como “choque cultural”, que no es otra cosa que el conflicto que se produce entre el estilo de vida de quienes reciben versus de quienes llegan. Estos efectos a lo largo del tiempo comienzan a asimilarse mutuamente dando paso a un nuevo proceso cultural y que al cabo de algunas décadas la misma población, mezclada como todas las poblaciones, asumen como propios. ¿O acaso las naciones originarias no tenía usos, costumbres y estilo de vida distinto antes de la llegada de los españoles al continente?, ¿Cree usted realmente que lo que comemos, bailamos y rezamos es producto de algo así como una cuestión originaria o natural?

Al ser Chile un país con una tremenda desigualdad, entonces estos choques culturales se acrecientan aún más. En lo particular, en Tarapacá, se vuelve incluso una disputa económica por el espacio físico y los escasos beneficios del Estado que nos cobija.

Cuando la solución lógica para los migrantes que hoy viven en carpas en playas y plazas es ser trasladados a un campamento de emergencia, esto no pasa. ¿por qué? Por dos razones fundamentales: la primera, es que se crea la falsa discusión de que “¿por qué le dan a los migrantes y no a los chilenos que necesitamos casa o terreno?”. Digo que es una discusión falsa, porque con o sin barrio de emergencia para los migrantes, la situación de déficit de vivienda no se arreglará. Es mentira querer instalar esos discursos porque distorsionan la realidad. La segunda razón, es porque el gobierno de Sebastián Piñera ha decidido no hacer nada hasta luego de las elecciones, porque sabe perfectamente que el discurso antinmigrante trae réditos electorales en una población alimentada por los discursos de racismo y xenofobia. Cuando el nacional no tiene nada es más fácil amenazarle que con quitarle algo que no existe. A la derecha le conviene mirar para el lado, pues beneficia a sus candidatos que usarán a los migrantes como moneda de cambio electoral. Como ya le dije al principio de está columna, le estarán mintiendo porque no existe razón alguna para creer que esto lo van a parar, la migración debe regularse porque es imposible extinguirla.

Nadie coloca el acento en la complejidad del problema, en su origen. Seguirán llegando personas a nuestro país mientras en sus territorios se vean amenazadas sus expectativas económicas, de seguridad o que en el lugar donde viven, es escenario de un inclemente cambio climático que hará imposible seguir permaneciendo allí. ¿Hacia dónde creen ustedes que arrancarán los millones de personas que no podrán seguir viviendo luego de huracanes, inundaciones o olas de calor? Realmente cree que se quedarán allí esperando que su gobierno les solucione el problema. ¿Usted lo haría?

La migración no es un asunto que deba resolver el temor. Debemos comenzar a retomar la razón para colocar en marcha un plan que posibilite una migración segura, ordenada y sostenible. Porque seguir permitiendo que niñas y niños mendiguen en nuestras calles mientras autoridades se echan la culpa de lado y lado es ser un cómplice pasivo de la violación de los derechos humanos. Llega la primavera y comenzará el buen tiempo (esperamos), y con ella la esperanza de que comencemos a abordar los desafíos con inteligencia y con un sentido de propósito claro: el bienestar de todas y todos quienes vivimos en la Región y el país.

Por: Gonzalo Prieto Navarrete. Sociólogo, y migrante durante 6 años de mi vida.

Autor

Sociólogo, Máster en Medio Ambiente: Dimensiones Humanas y Socioeconómicas

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