El 05 de octubre 2021 marca el trigésimo tercer aniversario del regreso de a la democracia en Chile. El Plebiscito de 1988 reunió a los chilenos para decir «NO» al gobierno dictatorial de Pinochet.

Cada año se celebra el legado y la memoria del Plebiscito de 1988 como un triunfo de la democracia chilena y una transición pacífica de la dictadura a la democracia. Especialmente en 2012, solo 24 años después del referéndum, Pablo Larraín produjo el drama histórico nominado al Oscar «NO», que capturó la estrategia y técnicas de las campañas políticas del NO para derrotar a Pinochet en el plebiscito. La película «NO” dramatiza el momento del Muro de Berlín en Chile en 1988».

En medio de una Guerra Fría internacional, de los veinte países que forman América Latina, catorce experimentaron los horrores de dictaduras militares. Muchos de ellos respaldados por el gobierno de Estados Unidos, para lograr sus políticas anticomunistas. En Chile, Augusto Pinochet llegó al poder en 1973, luego de un violento golpe de estado contra el presidente socialista y democráticamente electo Salvador Allende, luego este duró diecisiete años, seguido de opresión y violaciones de los derechos humanos. En 1988, y tras un importante movimiento social, convoca un plebiscito.

El Plebiscito de 1988 no solo fue un momento histórico significativo para Chile, sino para toda América Latina. El elemento más característico de este proceso electoral, luego de 17 años de opresión militar y prohibición de elecciones, fue el entusiasmo del pueblo por participar. La asombrosa cifra de ocho millones de ciudadanos registrados para votar (equivalente al 97,53% de las personas con derecho a voto) como resultado, la campaña de ambos extremos políticos comenzó durante treinta días seguidos. La Coalición de partidos de izquierda (desde el partido Comunista a los del Centro) unió fuerzas para hacer campaña contra la continuación del régimen de Pinochet. Por el contrario, el gobierno de Pinochet hizo una intensa activación para mantenerse en el poder.

La Coalición de partidos de izquierda creó coloridos logotipos y logró crear un himno ‘Chile, La Alegría Ya Viene’ para ser una de las canciones más memorables para el pueblo chileno. La campaña, invitando a la gente a decir “NO” a Pinochet, estuvo dominada por la denuncia contra las violaciones a los derechos humanos, la falta de libertad y de oportunidades. Esto conquistó a todas las personas con acceso a la televisión: todas las mañanas y las noches se televisarían 15 minutos de ambas campañas políticas. Por otro lado, la estrategia del ‘Sí’ resaltó la crisis económica y los fracasos durante el gobierno de Allende, y para invocar un clima de miedo. Presentó al general Pinochet como un hombre democrático y razonable. Por supuesto, el impacto de su campaña no tuvo el mismo éxito que el ‘No’.

El 5 de octubre de 1988, la espera de los resultados electorales estaba causando impaciencia en la población chilena y entre los partidos políticos. El resultado final fue un significativo 54,7% (NO) y 43% (Sí). Esto llevó a Pinochet a convocar elecciones presidenciales y parlamentarias, finalmente renunciará el 11 de marzo de 1990. Esto recibió una importante cobertura mediática mundial, como por ejemplo, en  The Times, El País y Le Monde reconociendo el triunfo del retorno a la democracia en Chile.

Este fue un proceso muy singular. Hasta entonces, ninguna otra dictadura del mundo fue derrotada mediante un proceso democrático. Sin embargo, es importante mencionar que el resultado del plebiscito fue respetado por el gobierno militar. Aunque hoy lo sabemos, la primera reacción de Pinochet fue negar los resultados. La actitud y posición asumida por algunos altos mandos del ejército y por algunos políticos, incluso cercanos a Pinochet, debilitó y frustró las intenciones del general Pinochet.

Se puede argumentar que en la década de 1980 se estaba marcando una tendencia, el rechazo a gobiernos autoritarios como en Polonia, Alemania Occidental / Oriental, y en este caso Chile. Sin embargo, este proceso no terminó con la figura política de Pinochet porque mantuvo su cargo de Comandante en Jefe del Ejército y años después como senador designado de la República de Chile. Para el nuevo gobierno democrático electo no fue sencillo lidiar con el legado de la dictadura, debido a la necesidad de una reforma constitucional.

Desde 2006 hasta hoy, Chile ha aprendido una importante lección histórica del régimen de Pinochet y del plebiscito que introdujo en la década de 1980. En 2006, hubo una reforma constitucional exitosa. Condujo a la creación de una memoria colectiva nacional. El ex presidente Lagos creó con éxito la «Comisión Nacional para la Verdad y la Reconciliación» para hacer justicia a las personas que sufrieron la pérdida, tortura o desaparición de un ser querido. La ex presidenta Bachelet inauguró el «Museo de la Memoria», cuyo objetivo es comprender y promover los derechos humanos, en lugar de centrarse en gran medida en las torturas del gobierno militar.

La reflexión que tiene el pueblo chileno en la década de los 80 hasta hoy, en especial el ex y primer presidente electo democráticamente Patricio Aylwin «es muy importante que el país se acostumbre a tomar parte de decisiones fundamentales que le pertenecen al pueblo» [4] y ex presidente Ricardo Lagos agrega que «sin el resultado del plebiscito del “No” no habría reformas constitucionales».

Chile hoy es un país democrático maduro, aunque con algunos temas por resolver, se puede decir que en América Latina es el único con instituciones democráticas muy fuertes (Parlamento y Judicial) con partidos políticos activos y nuevas generaciones de líderes que tienen la responsabilidad de resolver viejas y nuevas demandas y hacer del país un país desarrollado en los próximos años. Esto constituye un tema que debe ser desafiado a todos los países de América Latina, especialmente si se tiene en cuenta que muy pronto la región conmemorará los cuarenta años del inicio de las transiciones de gobiernos autoritarios y dictatoriales a gobiernos democráticos electos.

Kent, Reino Unido, Septiembre 2021

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