Los relatos políticos se construyen, siempre, sobre la base de héroes o villanos. Algunos pasan de uno u otro rol con una facilidad y rapidez sorprendente. En lo que estábamos, aunque predecible este cuento binario de buenos y malos siempre funciona y nunca deja de sorprender.

La ultimas horas, con la Acusación Constitucional contra el Presidente y la votación del 4to retiro en el Senado, nos brindan personajes que cuadran en este diseño milenario. Los sucesos de la madrugada dan para guión de serie de TV.

Esta saga tuvo todos los ingredientes:

  • Heroísmo. De la mano del septuagenario Diputado Naranjo que, con ingenio y osadía, salvó una acusación perdida leyendo (ad eternum) para facilitar la llegada del jovencito confinado que permitió dar con el guarismo preciso y conseguir el éxito.
  • Drama (un acuerdo inédito de toda la oposición);
  • Angustia (la cuarentena para dos Diputados);
  • Incertidumbre (el examen de COVID al Diputado Sabag);
  • Un capítulo en formato road movie (el raudo traslado de Jackson en medio de la noche);
  • Persecución e intriga (el control de la Seremi de Salud y la maniobra evasiva del Diputado DC Ascencio en la puerta del Congreso),
  • Una escena «tipo UP» (entre un abuelo y su nieto que llegó con empanadas bajo el brazo para el héroe de la noche)
  • Un discurso emotivo coronado con un abrazo intergeneracional;
  • Un capítulo al que le faltó edición (la latera y obvia defensa del abogado del Presidente acusado) y,
  • La votación, los gritos, aplausos, saltos, algarabía…

 

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